Te
vi, perdida tras una vitrina, insuficiente como para no verte, y cómo
no verte! Concluí que buscabas algo, no se que era, pero por el afán
celoso de la búsqueda, lo juzgué como algo importante. Siempre
vienes a esta tienda, no se que compras, yo me siento siempre en el
café del frente, creo que por mas de 5 años que me siento; el mismo
domingo, pido el mismo café, a la misma hora, por todo este tiempo
sin sustancia. Siempre te veo entrar disimuladamente a la tienda. La
tienda es de elementos exóticos traídos de la India. Imagino que
comprarás artículos al por mayor, para después venderlos en un
emporio de igual naturaleza, o eres una coleccionista new age, que
decora su casa con cientos de pequeñas bisuterías orientales. Que
se yo. Especulo, desde este otro lado de la calle, que no sabe
disimular las ganas que tengo de ir y cruzar para hablarte. En 5 años
no he sido capaz de dar un solo paso. Creo que me acomoda esta
situación. Especulo, solo especulo. Veo los titulares del diario,
muertes, accidentes, me descompone el día. Salvo hasta que apareces,
sagradamente el domingo que voy yo, a la misma hora, mientras me tomo
el café y se va exactamente a la hora que me voy yo. A estas alturas
debe pensar que soy una especie de subnormal, psicópata, un
voyerista que no tiene nada mejor que hacer que seguir sus absurdos
apetitos compulsivos. Como todos los domingos, me levante raudamente,
un perro amenazaba con morderme las piernas, llegué al café, pero
ella no estaba. Un profundo mareo me llevó a una situación
exuberante, de confusión, entré en pánico, temblor y un innegable
dolor en el pecho. Creo que en 5 años, que digo! En toda mi vida me
había sentido mas atrevido, me lancé directo a la tienda del
frente, eludí los vehículos casi como si no me importara la muerte,
me abalancé al mostrador, y le pregunté a la tipa del mostrador
-Disculpe, usted a visto a una señorita, mediana estatura, pelo
castaño, de ojos colosales, que siempre tenía una gabardina larga
de color magenta? -Ah, Anita! Si claro que la conozco. Es mi clienta
por mas de 5 años! Es una pena, murió hoy señor, de una cáncer
terminal. Las piernas me temblaban, como si estuviera parado sobre el
abismo. Ella me interrumpió diciendo – Le dejó esta carta.
-Cómo? Sorprendido le pregunté. -Si, ella siempre me comentaba de
usted. Me fuí de prisa para leer la carta. Esta solamente decía.
-Te esperaré ahora, desde esta nueva, otra vereda.