miércoles, 8 de mayo de 2013

La otra vereda


Te vi, perdida tras una vitrina, insuficiente como para no verte, y cómo no verte! Concluí que buscabas algo, no se que era, pero por el afán celoso de la búsqueda, lo juzgué como algo importante. Siempre vienes a esta tienda, no se que compras, yo me siento siempre en el café del frente, creo que por mas de 5 años que me siento; el mismo domingo, pido el mismo café, a la misma hora, por todo este tiempo sin sustancia. Siempre te veo entrar disimuladamente a la tienda. La tienda es de elementos exóticos traídos de la India. Imagino que comprarás artículos al por mayor, para después venderlos en un emporio de igual naturaleza, o eres una coleccionista new age, que decora su casa con cientos de pequeñas bisuterías orientales. Que se yo. Especulo, desde este otro lado de la calle, que no sabe disimular las ganas que tengo de ir y cruzar para hablarte. En 5 años no he sido capaz de dar un solo paso. Creo que me acomoda esta situación. Especulo, solo especulo. Veo los titulares del diario, muertes, accidentes, me descompone el día. Salvo hasta que apareces, sagradamente el domingo que voy yo, a la misma hora, mientras me tomo el café y se va exactamente a la hora que me voy yo. A estas alturas debe pensar que soy una especie de subnormal, psicópata, un voyerista que no tiene nada mejor que hacer que seguir sus absurdos apetitos compulsivos. Como todos los domingos, me levante raudamente, un perro amenazaba con morderme las piernas, llegué al café, pero ella no estaba. Un profundo mareo me llevó a una situación exuberante, de confusión, entré en pánico, temblor y un innegable dolor en el pecho. Creo que en 5 años, que digo! En toda mi vida me había sentido mas atrevido, me lancé directo a la tienda del frente, eludí los vehículos casi como si no me importara la muerte, me abalancé al mostrador, y le pregunté a la tipa del mostrador -Disculpe, usted a visto a una señorita, mediana estatura, pelo castaño, de ojos colosales, que siempre tenía una gabardina larga de color magenta? -Ah, Anita! Si claro que la conozco. Es mi clienta por mas de 5 años! Es una pena, murió hoy señor, de una cáncer terminal. Las piernas me temblaban, como si estuviera parado sobre el abismo. Ella me interrumpió diciendo – Le dejó esta carta. -Cómo? Sorprendido le pregunté. -Si, ella siempre me comentaba de usted. Me fuí de prisa para leer la carta. Esta solamente decía. -Te esperaré ahora, desde esta nueva, otra vereda.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Tengo la parte blanca del ojo convertida en espuma de mar, blanca como la leche recien sacada de la vaca, como la sabana incolora secandose al día, resecandose al sol, desinflandose por el cambiante tumulto
Tengo un ojo que siempre orbita al sol y otro fijo como puente sobre la nada
Sufro constantemente de los calambres de la memoria quedandome solo con un esqueleto azuloso de tanta soledad
Mis palabras tienen ese temblor de muerte en la tarima de mi lengua
Yun chasquido humedo retrocediendo por la espesa composicicion de la saliva
Tengo Desdenes de mesias esculpidos en rosas avinagradas
Una expresión de tristeza agria de magisterio
y una sonrisa pálida que se marchita y un corazon sentado, mirando su sombra en el viento
y un amor languideciendo en la ventana de la eternidad
Tengo horarios fijos y atornillados, tengo cuchillas bailando en mi frente, rutinas y pasatiempos
Tengo un amor que crea y destruye el imperio de la nostalgia
Tengo una vida que murmura escombros a los pies descalzo de la esperanza
Todo lo creas y todo lo destruyes, con esa coraza tuya de besos recrudecidos
con ese vaiven que hacen tus ojos que el aire no soporta
con ese suspiro que detiene los vientos y esa expresión de deseo
que desafina la orquesta del universo
Tu todo lo creas y todo lo destruyes

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los ojos pueden ser precipicios violentos hacia la nada
quien ha de mirar, ha de tener cuidado de no caer de la tarima del universo
de no precipitarse hacia las trizaduras del destino,
de no envolver al tiempo en túneles de grada imaginaria...
Quien mira bautiza con su propio sangre las fibras mas intimas de las cosas,
en vano las sombras crecen en tu mirada y sin embargo contenerlas no es algo que te pertezca. El pasatiempo de la eternidad está en tus ojos, y yo no quiero los míos que sorben como abismos la luz inexplicable.
Los ojos son heridas que se cierran por la noche
mirar al cielo como labrando, cavando agujeros en la infinitud, dejando monumentos cristalizados por la siceridad de tus ojos que amanecen cuando los mios se ocultan disimulando cicatrices.
Tu miras como si desnudaras a los angeles,
como si desmantelaras la pintura fresca del amanecer,
Los huesos de la noche tiemblan,
el esqueleto se me pone azul.
te prohíbo que me veas así!!.
Dime que parte del universo bautizaste cuando miraste al cielo pidiendo perdon.
dime donde miras para no convertirme en humo de incendios prolongados
Te digo, si me vez una vez mas, yo resucitaré...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Solo palabras y recuerdos.

Había un propósito infinito en cada silencio

un despertar en cada aurora que se levanta sobre las cumbres siderales de la ausencia, pero esto no es mas que palabrería.

Viajmos por toda la eternidad cumpliendo labriosas tareas; secando los cabellos recien perfumados de la mañana, hasta presumir silencios de noches. Acaso no se oyen las plegarias en la mas rotunda noche que se lleva nuestras intensiones?, Así escogimos no oir, para no desconcertanos con la fricción que hacen las nubes cuando en el cielo domina una tormenta, para no escuchar al mar furioso y encadenado en los ojos de los amantes, no oiste entonces como se despeñan por el infinito todas las cosas?, como si en ello hubiere una regla terrible, solo palabras sin sentido. Cuanto vacío!Cuanta amargura!. No somos nostros los preservadores de lo que está destinado a desaparecer?, La extraña ciencia de los recuerdos, los recuerdos que miden las distancias de la vida, a cuanta distancia está el hombre de sus recuerdos, no es sino el hombre un recuerdo? Habían momentos de preservar el divino instante que nos hizo felices, pero siempre sacando del pecho un abismo universal que quiebra los huesos, ésos de entonces son los cadáveres del tiempo, esos qué hablan y caminan, esos lugares, ese calor que se puede hasta sentir como propio, no es mas que ilusión. Abrazamos a la nada, el dolor de desaparecer no es siquiera comparable con el dolor de de saber que respiramos aires pretéritos para poder vivir.