miércoles, 20 de octubre de 2010

Solo palabras y recuerdos.

Había un propósito infinito en cada silencio

un despertar en cada aurora que se levanta sobre las cumbres siderales de la ausencia, pero esto no es mas que palabrería.

Viajmos por toda la eternidad cumpliendo labriosas tareas; secando los cabellos recien perfumados de la mañana, hasta presumir silencios de noches. Acaso no se oyen las plegarias en la mas rotunda noche que se lleva nuestras intensiones?, Así escogimos no oir, para no desconcertanos con la fricción que hacen las nubes cuando en el cielo domina una tormenta, para no escuchar al mar furioso y encadenado en los ojos de los amantes, no oiste entonces como se despeñan por el infinito todas las cosas?, como si en ello hubiere una regla terrible, solo palabras sin sentido. Cuanto vacío!Cuanta amargura!. No somos nostros los preservadores de lo que está destinado a desaparecer?, La extraña ciencia de los recuerdos, los recuerdos que miden las distancias de la vida, a cuanta distancia está el hombre de sus recuerdos, no es sino el hombre un recuerdo? Habían momentos de preservar el divino instante que nos hizo felices, pero siempre sacando del pecho un abismo universal que quiebra los huesos, ésos de entonces son los cadáveres del tiempo, esos qué hablan y caminan, esos lugares, ese calor que se puede hasta sentir como propio, no es mas que ilusión. Abrazamos a la nada, el dolor de desaparecer no es siquiera comparable con el dolor de de saber que respiramos aires pretéritos para poder vivir.

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